- Su sangre, preciosa sangre - Miguel Cruz - Notas Con Porposito
Hace unos días estuve trabajando con madera, derribando una pared. Por accidente, entró un pedacito de madera en mi piel, lo que llamamos una «astilla». Seguí trabajando, pero al otro día procedí a sacarla de mi piel, lo cual fue muy incómodo, doloroso y no muy sencillo. En el proceso, sangré mucho, realmente más de lo que yo esperaba.
Tomé papel toalla para limpiar el área, pero comencé a observar el color de la sangre; se vislumbraba tan rojizo, tan brillante, un color extremadamente llamativo, tan vivo, que me hizo recordar la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo. Esa sangre que derramó por nosotros en la cruz para nuestra salvación.
Cuando lo analizamos, es increíble que algo que puede manchar y ensuciar, y que luego es difícil de remover donde caiga, es precisamente lo que Dios usa para borrar todo pecado y eliminar toda acta contraria (Colosenses 2:14). Toda rebelión es perdonada por esa preciosa sangre cuando nos arrepentimos y nos acercamos al sacrificio de Jesús por la fe.
Usualmente, cuando vamos a limpiar algo, utilizamos jabón, desinfectante o algún químico y esperamos que tenga efecto en aquello que está sucio. Sin embargo, al tratarse del pecado, solamente esa sangre puede limpiarnos. Malaquías 3:2 dice: «Porque el fuego del Señor es como fuego purificador y como jabón de lavadores.» (Efesios 1:7) En Jesús tenemos ese regalo.
¿Has pecado? ¿Has cometido algo grave lo cual sientes o piensas que no se podría borrar? Te invito a creer lo que declara la Palabra: «Yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados,» (Isaías 43:25) (1 Juan 2:1), (Hebreos 10:19). Dios te bendiga.