¡Lo Necesitamos!
Hace unos años compramos una humilde casita en la ciudad de Tallahassee, Florida. Como familia, nos sentíamos muy contentos con la propiedad, pero tenía un problema: tres grandes árboles frente a la casa representaban un verdadero peligro si algún viento los derribaba sobre la residencia.
Tuve que mandarlos a cortar, pero quedaron los troncos, con raíces estorbando. Creyendo que sabía mucho, alquilé una máquina y traté de removerlos, pero solo obtuve cansancio, pérdida de tiempo y de dinero. Finalmente, llamé a una compañía profesional que se dedicaba a remover raíces y troncos, y en varios minutos dejaron el lugar limpio.
Aprendí una vez más la lección de llamar a los que saben y utilizan las herramientas adecuadas para la ocasión. Entonces fui ministrado por el Espíritu Santo, pues así sucede con los creyentes: se proponen grandes proyectos y metas en el Señor, pero para ello no invitan al Espíritu Santo. La pregunta ideal es: ¿Quién es el dueño de la Iglesia? ¿Quién es el que la guía y la dirige? ¿Quién tiene esa asignación en este tiempo? Precisamente es Él. La Biblia dice en Juan 16:13 que el Espíritu nos guiará a toda verdad.
Por tanto, el consejo bíblico es este: vamos, invita a Dios, invita al Espíritu Santo, cualquiera sea la tarea a emprender, en cualquier momento, en cualquier situación, problema o proyecto, en la toma de decisión, camino o determinación necesaria en tu vida. Romanos 8:14 dice que los que son guiados por Él, esos tales son hijos de Dios. Basta de fatigarse utilizando nuestro modo, inteligencia o astucia; démosle espacio al Todopoderoso, pues es mejor a Su modo. Incluso si un día tienes que predicar, tienes una reunión o necesitas establecer una postura, pide palabra y dirección, pues Él sabe más que nuestro intelecto y saldrás en victoria. Juan 16:8 dice que Él convencerá al mundo de pecado, justicia y juicio. Finalmente, en Salmos 32:8 nos dice: “… te enseñaré el camino por donde debes conducirte.”
Yo necesito, tú necesitas, todos necesitamos al Espíritu Santo de Dios. Amén.