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Después de la Tormenta Llega la Calma

MATEO 8:23-27

Después de la tormenta llega la calma

Hace unos días, el huracán Isaías pasó por nuestra región de Florida. Las comunidades que podían verse afectadas tomaron medidas preventivas para proteger sus hogares y sus vidas. Con lluvias, truenos y fuertes vientos, la tormenta provocó inundaciones y apagones. Dejó daños materiales, pero muchas vidas fueron protegidas.

Así también, en la vida se acercan tormentas y pruebas. A veces recibimos advertencias y tenemos tiempo para prepararnos; otras veces, las dificultades llegan de repente. Pueden presentarse en nuestra salud, nuestras relaciones, nuestra vida social o nuestra economía. Por eso, procuremos estar preparados mental y espiritualmente.

¿Y si la tormenta nos sorprende? Pase lo que pase, hay algo que podemos recordar: Jesús siempre lleva el timón de nuestra embarcación. No importa cuán fuerte sea la tempestad; Él puede guiar nuestra barca a puerto seguro.

Como creyentes, también podemos sentir incertidumbre o pensar que nos falta fe. En esos momentos, el Maestro nos recuerda: «No temas; aquí estoy».

Tu tormenta está a punto de terminar. Mantén la mirada puesta en Jesús: la calma y la bendición pueden estar más cerca de lo que imaginas.

Quizás pronto puedas mirar atrás y decir: «¡Cristo lo hizo!»

Agárrate, sigue adelante y mantén tu mirada puesta en el Autor y Consumador de tu fe.

William Calderon

Editor & Relaciones Públicas | Notas con Propósito